Soy un verdadero tai

Amanecemos en Koh Samui con la sensación de que aún seguimos soñando. Creo, que no nos creíamos en donde estamos y el porque. Era una historia que en vez de contada, era vivida. Sin mas, despertamos con una frase que Carlos no se canso de repetir durante todo el día, “soy un verdadero tai”. El pobre ni se imaginaba las consecuencias que podía llegar a tener esa actitud tan decidida. Recuerdo que la soltó por primera vez en el desayuno, “soy un verdadero tai y desayuno lo que desayunan los tais”. Una sopa de fideos largos que picaba un huevo para empezar, o tienes un estomago de acero o esas cosas las terminas pagando.

Terminado el desayuno, salimos a caminar por la avenida principal con la intención de alquilar unas motos para poder ver el mayor número de cosas de la isla, en el menor tiempo posible, con una mayor movilidad y libertad. ¿Qué pensarían nuestras madres? Estando en Canarias cuando supo que quizás alquilábamos motos en Tailandia, lo primero que me dijo fue un “Borja por favor no, motos no” y ¿que es lo que vamos hacer el primer día en Tailandia sin apenas conocer el sitio, circulación en sentido contrario y un tráfico de locos? Si, alquilarnos una moto cada uno. Por unos 150 Bahts, lo que en euros son menos de 5, alquilamos las motos durante todo el día. Recorrimos toda Koh Samui, la tercera isla mas grande en extensión del país, con un área de 228,7 km2 y una población de más de 50.000 habitantes. El tiempo no nos acompaño mucho, y les mentiría si les dijera que no nos paso nada con las motos. Pero lo que pasa en Tailandia se queda en Tailandia de alguna manera. Visitamos, el Big Buda, el Buda de los ocho brazos, Chagang Beach, Lamai Beach, entro otros tantos sitios increíbles de los cuales no recuerdo el puñetero nombre. Lo que si recuerdo es que para almorzar paramos en un mercado justo al lado de una playa, para nada turista. Es mas nos sentíamos raros entre tanto residente. Después de media hora intentando decidir cual era el sitio más higiénico, nos decidimos por un puesto de arroz y pollo. A pesar de que le dijimos al tío que no lo queríamos muy picante o mas bien nada picante, el tío nos la coló. Sin duda después de comerme ese plato me salió fuego por la boca, sin mencionar que mis labios se habían puesto tan grandes como los de Carlos. Si Carlos ese que había dicho una vez mas “yo soy un verdadero thai y almuerzo lo que almuerzan los tais”. Error, segunda comida picante que se había metido en el día. Seguimos la ruta y nos encontramos con el Bar de “Tapas Barcelona” que aparece en el programa de Callejeros Viajeros en Tailandia. El dueño, como no, catalán, nos recibe muy bien, nos da consejos y nos informa sobre sitios para ver, espectaculares pero no tan turísticos. Continuamos la tarde circulando hacia el sur de la isla, con la intención de ver unas piedras que con los años la erosión del agua le ha dado forma de glande y matriz. Después de fotografiarnos con estos miembros de más de cuatro metros tenemos que volver al hotel, ya se ha echo de noche. Y como no la vuelta tiene que ser peculiar, sin apenas luces, lloviendo y sin GPS nos subimos a las motos. Que ilusos éramos, ahora en la distancia pienso que con la mas mínima caída, que era muy probable con la que estaba cayendo, me hubiese destrozado todo el viaje. Pero la suerte estuvo de nuestro lado, llegamos todos sanos y a salvo. Eso si, empapados y posiblemente alguno malo. Me fui a la cama con la sensación de que estaba viviendo a fondo la experiencia y aunque nos hiciera daño de alguna manera valdría la pena.

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  • hace 2 días

Desde las nubes

Salir ilusionados de Gran Canaria es poco, éramos inocentes en cuanto al futuro que nos esperaba. Durante día y medio nos recorreríamos mas de 11.000 km. Las Palmas-Barcelona, Barcelona-Londres y Londres-Bangkok serían las rutas para llegar a nuestro destino, la puerta del sureste asiático, Tailandia.

Después de atravesar medio mundo y desligarnos de todo en busca de algo mas hermoso, mas apasionante y si lo reconozco, mas peligroso. Llegamos por fin a la ciudad de la diversión. Donde los euros se convierten en relojes falsos y cicatrices auténticas. Donde los hambrientos vienen a alimentarse. Donde el día nos dura muy poco, porque nada mas llegar nos cambiamos de aeropuerto para seguir nuestro camino, el sur de Tailandia.

El vuelo va directo a Surat Thani, donde cogeremos un barco hasta Koh Samui, la primera isla de las muchas a las que iremos. Explicar que “Koh” en tailandés significa “isla”. Dicho esto, continuamos. La llegada a Koh Samui, fue un tanto extraña, era nuestro primer contacto con la cultura oriental y notábamos grandes cambios, entre ellos el idioma. Guiados por la Lonely Planet, nos dirigimos compartiendo taxi con unos estadounidenses, los cuales aparecerán en otra ocasión en el viaje, hacia un hostal. Instalados ya, salimos a dar un paseo y a cenar con los de Estados Unidos. La verdad es que todo iba muy bien, las calles llenas de gente, ofreciéndote cualquier cosa, masajes, zapatillas, comida, espectáculos y un largo etc. Terminada la cena pensamos que ya es hora de recogerse, han sido largas horas de viaje y apenas habíamos descansado. Pero todo cambia al elegir el camino de vuelta al hotel. Nos encontramos con un fiesta, con espectáculos de fuego en la misma playa. Fue sin duda algo inesperado e increíble. Esperaba que aquello me impactará y sin duda fue así. Fue real.

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  • #guiamochileros #thailand #kohsamui #suratthani #bangkok #londres #spain #grancanaria #travel #viajes #viajeros #diario #loneyplanet #barcelona #thebeach #movie
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